La rebeca nueva
Llevaba pocos días trabajando cuando me encariñé con una rebeca nueva muy bonita y cara, de color celeste, que con artes de mujer conseguí que, por aquel entonces, mi novio me regalara.
Era de madrugada cuando recibí la llamada del coordinador de Cruz Roja en Tarifa, me decía que había llegado una patera hasta la playa de Punta Camarinal, en Tarifa cerca de una batería militar. Inmediatamente nos pusimos en marcha, era la primera vez que iba a ver la llegada de inmigrantes y además grabarlos para la tele así que pensaba en los planos que quería sacar y las preguntas que haría.
Al llegar el panorama era desolador, los inmigrantes estaban repartidos por la playa, tirados y casi sin respirar, la travesía no había sido buena y la embarcación chocó a pocos metros de la orilla con unas rocas, y ellos no sabían nadar.
De inmediato, todos los periodistas que hasta allí llegamos en busca del reportaje del día, dejamos nuestras cámaras y los micrófonos para atenderlos a ellos. Los militares traían mantas para calentarlos y con lágrimas en los ojos intentaban reanimarlos.
Cuando subía por un pequeño monte cercano a la playa descubrí a una joven tirada en el suelo, mojada, había conseguido llegar hasta allí corriendo. Estaba embarazada y no lo dudé me quité mi preciosa rebeca celeste y se la puse para que ella y su criatura entraran en calor.

Nunca imaginé que aquella rebeca iba a ser algo mas que un capricho...
mariló




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